El país consume cada año más carbón que todos los demás países reunidos y es muy dependiente además de la energía fósil para la calefacción y la producción de electricidad.

Sin embargo es también el primer inversor planetario en energías renovables, y podría estar pronto en posiciones de vanguardia en la lucha contra el calentamiento climático, tras la retirada anunciada de Estados Unidos del Acuerdo de Paris sobre el clima, en 2015.»El lanzamiento del mercado de carbono chino muestra el creciente compromiso en el mundo para fijar un precio a la contaminación y dirigir las inversiones hacia las energías limpias» afirmó Femke de Jong, directora de políticas en Carbon Market Watch, organismo de observación del mercado del carbono basado en Bruselas.

El vicepresidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, Zhang Yong, reveló algunos detalles sobre la implementación del programa.

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Las operaciones de comercio estarán basadas en Shanghai e involucrarán a 1700 compañías energéticas y más de 3000 millones de toneladas de dióxido de carbono anuales, dijo Zhang.

Un mercado de carbono funciona por un sistema de compras de permisos de emisión, cada uno de ellos corresponde a cantidad de dióxido de carbono que no es emitido a la atmósfera. Es un mecanismo de financiamiento adicional para apoyar a las empresas que pueden reducir sus emisiones.

El funcionario no estableció una fecha para el inicio del programa ni sobre la distribución de los permisos, pero expertos y analistas dicen que tomará al menos un año poner en marcha los mecanismos para operar el plan.