Hoy uno presenta una carpeta en un banco para pedir un préstamo para instalar un biodigestor, y el gerente del banco no sabe lo que es un biodigestor. Al no estar legislado en ningún lado es muy difícil encontrar financiamiento”, observa Marcos Bragachini, coordinador del área de Bioenergía de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Manfredi, como uno de los inconvenientes que encuentra el rubro.

Si bien Argentina es un territorio con recursos biomásicos envidiables a nivel mundial, capaz de abastecer (hipotéticamente) la totalidad de su propia matriz energética, se encuentra lejos de su aprovechamiento pleno.

En lo que respecta a plantas de biogás, sumando mini-biodigestores o mini-lagunas cubiertas de consumo domiciliario, sólo hay en funcionamiento entre 60 y 80 plantas en el país y 20 de ellas corresponden a grandes instalaciones.

Para tener en cuenta la dimensión, Alemania, comparativamente con muchos menos recursos biomásicos que la Argentina, cuenta con 8 mil plantas de biogás montadas.

Hay que imitar lo que han hecho otros países”, considera Bragachini.  Explica que otras naciones, como la teutona, por ejemplo, han tomado medidas legales de promoción con un fuerte incentivo para la generación de energía a partir de la biomasa. Su plan fue elaborar esquemas inicialmente muy rentables (que a lo largo de los años comiencen a reducirse) para establecer un mercado que permita generar energía, empleo y desarrollo de tecnología a partir de la biomasa.

El especialista del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria dice que de nada sirve echar culpas sobre el gobierno nacional o los gobiernos provinciales por no impulsar un esquema de promoción, sino que deben ser los principales actores del sector los que tienen que elaborar un proyecto de “peso” para darle a la biomasa el lugar en el mercado energético que merece.

En efecto, entre los principales referentes barajan la posibilidad de crear la Cámara de la Bioenergía invitando a privados y públicos a participar.

Objeciones sobre el proyecto Guinle

El proyecto de reforma de Ley para la Promoción para las Energías Renovables del senador chubutense por el Frente para la Victoria (FpV), Marcelo Guinle, ya tiene media sanción en Senadores y solo resta la aprobación de la cámara baja para sancionarse.

Sin embargo, diferentes sectores del rubro renovable consideran al proyecto perfectible. Entre otras cosas critican el precio que establece como tope de MWh de 113 dólares, para muchos sólo rentable para la tecnología eólica. La biomasa no escapa al reclamo. Un dato a tener en cuenta es que la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) considera un precio razonable para la viabilidad económica de proyectos de entre 180 y 200 dólares el MWh.

En ese sentido, Bragachini señala que junto a un grupo de especialistas se han reunido con el diputado nacional y presidente de la Comisión de Agricultura de la cámara baja, Luis Basterra, para expresarle sus inquietudes. Han redactado una carta con sus propuestas a tener en cuenta para que Basterra realice los planteos a modificar en la reforma de Ley 26.190.