Ayer, la Comisión de Energía y Minería de la Cámara de Diputados y Diputadas de Chile inició el segundo debate sobre la nueva norma técnica de Gas Natural Regasificado que presentó la Comisión Nacional de Energía (CNE) a consulta pública (descargar).

Allí, Carlos Finat, director ejecutivo de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento  (ACERA AG), reconoció que “el gas natural, sin dudas, es necesario para la operación segura y económica del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y para apoyar la transición energética en los próximos años”.

Sin embargo, ante la decisión de la CNE de mantener la norma técnica (introduciendo como nueva medida la fijación de ciertos volúmenes anuales de gas inflexible, de acuerdo al criterio de consumo que se prevea que pueda necesitarse), el directivo solicitó incorporar una serie de medidas.

Propuso, por un lado, que el proceso de contratación de volumen de gas considerado inflexible sea “auditado, transparente e informado a todos los agentes”. Esto es importante porque “una central solar quiere saber cómo serán sus ingresos en los próximos días”, resaltó Finat.

Según datos de la CNE, durante el 2019 el 62% del gas despachado fue declarado como inflexible, mientras que en el 2020 el volumen llegó hasta el 42%. “Es extremadamente relevante saber si existe un riesgo de gas inflexible o no para hacer previsiones”, advirtió el ejecutivo al respecto.

Por otro lado, el gremialista planteó que la norma técnica “debe tener un plazo de expiración” porque, de otro modo, no se están generando “señales de inversión para mejorar la capacidad de almacenamiento de GNL”.

“Nuestra propuesta es que en 5 años la norma vaya reduciendo su limitación hasta llegar a cero”, solicitó Finat, y calculó que ese lapso será prudencial para que las empresas gasíferas puedan generar capacidad de almacenamiento del fluido, de manera tal de modificar sus contratos y virar hacia la flexibilidad.

El problema del almacenaje

El director ejecutivo de ACERA AG explicó que actualmente las dos terminales portuarias de Chile adaptadas para recibir GNL no están dimensionadas para otorgar flexibilidad a la cadena de abastecimiento de GNL.

Precisó que el puerto de Quinteros sólo podría albergar dos barcos y medio de GNL, mientras que el de Mejillones sólo uno y medio, es decir, “no podrían descargarse dos naves consecutivamente”, advirtió Finat.

En efecto, para el especialista, el hecho de que la norma técnica plantee un plazo de expiración de un lustro con porcentajes de gas inflexibles que se vayan reduciendo generaría la necesidad de adaptación por parte de las empresas.

“Hoy día quien trae gas tiene resuelto el problema de la flexibilidad y, por lo tanto, no tiene ninguna señal para invertir en capacidad de almacenamiento”, justificó el directivo.