Uno de los tantos debates que transita Chile en su agenda energética es cómo ejecutar el Plan de Expansión de Transmisión. Actores del sector público y privado advierten sobre la necesidad de que se construyan grandes líneas que interconecten transversalmente al país, sobre todo teniendo en cuenta la masa de proyectos de energías renovables en construcción y su necesidad de evacuación.

Una de las obras emblemáticas es la línea de transmisión Kimal-Lo Aguirre, que requerirá una inversión de 1.000 millones de dólares y tendrá la capacidad de transportar 3.000 MW nominales

La apertura de sobres con las propuestas técnicas tendrá lugar mañana viernes 1 de octubre; y las ofertas económicas se darán a conocer el 6 de diciembre. Su adjudicación se celebrará el lunes 13 de diciembre.

En una entrevista para Energía Estratégica, Javier Bustos, director ejecutivo de la Asociación de Clientes Eléctricos No Regulados (ACENOR), opina sobre el plan de expansión y advierte sobre ciertos impactos económicos para sus afiliados.

¿Cuál es la opinión de ACENOR respecto al plan de expansión en transmisión?

El sistema de transmisión es muy relevante para obtener un suministro eléctrico seguro, eficiente y sostenible, que permita al país continuar por el camino de la transición energética.

Antes de la reforma a la regulación en transmisión de 2016, los costos de la transmisión eran remunerados en distintas proporciones entre generadores y clientes. Con el cambio regulatorio, se pasó a un proceso de planificación centralizada de la transmisión en forma anual, donde los costos de su expansión están estampillados a la demanda, o sea, se prorratean entre todos los clientes eléctricos.

Durante el periodo 2017-2020, se han aprobado 4 planes de expansión por una suma de 3.200 millones de dólares. Por ello, creemos que es sumamente importante que los procesos por los cuales la planificación centralizada de la transmisión −que es efectuada en distintas etapas por el Ministerio de Energía, la Comisión Nacional de Energía y el Coordinador Eléctrico Nacional− se cumplan en la forma y espíritu que la regulación establece, permitiendo observar, discrepar y cumpliendo con licitar las obras de transmisión que resulten de este proceso.

¿Qué criterios consideran deberían incluirse en los planes de expansión?

Desde el punto de vista de los clientes, apuntamos a que los planes de expansión recomienden obras de transmisión que sean económicamente eficientes.

Para ello, se debe considerar la obra más económica que resuelva la problemática identificada. Además, se debe evaluar si es necesaria la obra en el plazo establecido por el Plan de Expansión, o si es económicamente eficiente postergar la decisión de inversión.

En este sentido, creemos que es necesario incluir más generación descentralizada (cercana a los centros de consumo) en la planificación de la transmisión, ya sea proyectos grandes o más pequeños.

Naturalmente el gran potencial solar de Chile está en el norte, y la mayoría de los proyectos se están desarrollando allí. El problema es que las áreas fuertes del consumo no sólo están en esa zona sino también en el centro y sur del país.

De haber señales que incentiven el desarrollo de nueva potencia en cercanía a los centros de consumo, habría no sólo mayor capacidad de respuesta ante problemas de oferta eléctrica, como las que hay ahora por la sequía que atravesamos, sino una mayor capacidad para implementar los planes de descarbonización que está llevando a cabo el país.

La propuesta no es que no se construyan más líneas de transmisión, sino que se construyan las que realmente sean eficientes para las necesidades del sistema, que básicamente son las necesidades de consumo de los clientes.

El caso de Kimal -Lo Aguirre, ¿podría tener impactos de precios más altos que impacten en los contratos de clientes libres?

En cuanto al proyecto de transmisión HVDC entre subestaciones Kimal y Lo Aguirre, creemos que esta iniciativa ha tenido numerosos problemas en su desarrollo, lo que ha generado incertidumbre respecto de los costos finales de la misma para los clientes.

Para empezar, el proyecto que se está por adjudicar es distinto al aprobado en el plan de expansión original. A esto se suma que no se han publicado antecedentes técnicos que muestren que el proyecto en licitación, con costos más altos que los que originalmente se previeron, sea el más conveniente para el sistema eléctrico nacional.

En definitiva, aun cuando creemos que un proyecto HVDC como el que se diseñó originalmente es importante para el proceso de transición energética que todos apoyamos, lo que nos preocupa es que se haya adelantado la fecha de entrada de la línea, no se haya realizado el estudio de franja originalmente previsto que debía hacerse cargo de los impactos en el territorio de una obra de esta magnitud, y que todo esto finalmente haya llevado a que los costos de la línea sean tan altos, que, si hubiéramos privilegiado alternativas con generación más cercana a los centros de consumo, el resultado para el sistema eléctrico habría sido más eficiente.