Brasil inició el 2021 con buenas noticias para la industria: en el primer trimestre, superó los 8 GW de potencia solar instalada con proyectos operativos en los distintos segmentos del mercado; y, hacia el final del año, espera sumar más 3 GW adicionales ¡sólo de generación distribuida! 

De acuerdo con cifras de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL), este gigante de la región cuenta con 3 GW que provienen de generación solar centralizada y más de 5 GW de sistemas de generación distribuida en techos solares (última actualización 01/04/21). 

Hay enormes oportunidades para seguir aprovechando la tecnología solar fotovoltaica en el mercado brasileño. 

Sin embargo, desde la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica (ABSOLAR) advierten que hay retos regulatorios por abordar para masificar alternativas de generación de pequeño porte. 

“El [reto] más importante es establecer una ley específica que pueda garantizar el derecho de las personas, empresas y productores del agronegocio para invertir directamente en sistemas fotovoltaicos, generar su propia energía eléctrica y utilizarla para sus demandas”, Rodrigo Lopes Sauaia, presidente ejecutivo de ABSOLAR.

Durante su participación en la Cumbre de Generación Distribuida de Latam Future Energy, el referente empresario si bien consideró que existe regulación al respecto, estas no brindarían un marco de previsibilidad a largo plazo como sí lo haría una ley particular.  

Otra iniciativa importante que mencionó Lopes Sauaia fue la implementar Programas específicos para que toda sociedad pueda acceder a esta tecnología. Entre los casos de éxito que mencionó se encuentran países como Alemania, Japón y Estados Unidos que impulsaron más de 1 millón de techos solares en el último tiempo.

“Brasil no ha desarrollado aún este tipo de iniciativas. Por eso, ABSOLAR trabaja con el Gobierno a nivel federal, estatal y municipal para estructurar programas solares con el objetivo final de lograr 1 millón de sistemas hasta 2022 y 5 millones de sistemas de pequeño porte hasta 2030”, declaró el presidente ejecutivo de la asociación brasileña.

Desde la óptica de Lopes Sauaia, el papel del Gobierno sería crucial para el crecimiento de la generación distribuida no sólo desde la gestión antes mencionada sino también predicando con el ejemplo:

“El uso de la tecnología directamente de predios públicos abre la oportunidad de reducir los gastos de gobierno con energía eléctrica. La participación pública aún es muy pequeña en generación fotovoltaica; con lo cual, también habrá que estructurar programas de uso de la tecnología por el poder público con inversiones directas”.

Al respecto, también consideró que la nueva estructura de reglas vigente ya puede ser utilizada, en especial la Resolución del Consejo Nacional de Política Energética CNPE n° 15/2020 y que incluye directrices nacionales de políticas públicas para generación distribuida. La receta que propone es la siguiente:

1- Acceso no discriminatorio a las redes de distribución eléctrica;

2-Certidumbre jurídica y regulatoria;

3-Separación justa de los costos del uso de la red y encargos considerando los beneficios de la GDFV;

4-Transparencia y previsibilidad con agenda y plazos para revisión de las reglas;

5-Gradualidad en la transición con pasos intermedios para mejorar las reglas.