El lunes se publicó el Decreto 486/2018, el cual lleva las firmas del presidente Mauricio Macri; el jefe de Gabinete, Marcos Peña; y los ministros Francisco Cabrera – Producción-, Juan José Aranguren – Energía- y Nicolás Dujovne – Hacienda-, y establece que después del último día de junio los exportadores comenzarán a pagar una alícuota del 15 por ciento.

Desde mayo del 2017 hasta enero de este año, el Gobierno había quitado las retenciones para el biodiesel. Luego comenzaron a ser del “8 % nominal -7,41 % efectivo- hoy vigentes, hasta que en julio rijan las nuevas del 15 % nominal -13,04 % efectivo-”, cuenta a Energía Estratégica Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno.

“En esta decisión del Gobierno nional, convergen por un lado una línea de pensamiento imperante en varios de sus principales funcionarios, en el sentido que deben desaparecer los diferenciales de derechos de exportación entre materias primas y sus derivados agroindustriales- y coyunturales”, señala el especialista.

Y agrega: “algunos funcionarios tienen la convicción que esta medida será una señal positiva para el Gobierno de EEUU, en el sentido que Argentina va camino a converger las retenciones del aceite -que a fin de 2019, si todo anda bien, serán del 15 % flat- con las del biodiesel, que a partir de julio serán del 15 % nominal, equivalente a 13,04 % efectivo -en atención a que en este caso, la alícuota se aplica sobre FOB menos la propia retención, se calcula así: 15/1,15-”.

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Para Molina, el incremento de retenciones a partir de julio “no tomó por sorpresa a la industria”. “Incluso, pudo haber sido aplicada en diciembre pasado”, señala.

Sin embargo, advierte que “la situación de la industria exportadora de biodiesel ante este panorama es complicada, porque con este nuevo nivel de retenciones, las exportaciones pasado estos meses, serán escasas”.

En lo que va del año un 90 por ciento de las exportaciones tuvieron como destino Europa. Según Molina, en el período enero-abril 470 mil toneladas arribaron allí, mercado que podría cerrarse a partir del último cuatrimestre de este año, de avanzar un nuevo litigio por supuesto dumping de la Unión Europea contra la Argentina.

“Es de esperar ahora que haya un buen nivel de exportaciones, con embarques inscriptos antes de julio, que serán prácticamente los últimos a Europa, dado que se seguirá exportando con retenciones del 8 % nominal -7,41 % efectivo- hoy vigentes, hasta que en julio rijan las nuevas del 15 % nominal -13,04 % efectivo-”, observa el especialista ante este panorama de incrementos en retenciones.

Otro factor que observa el titular de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno es que también existen operaciones comerciales con Perú y Canadá, pero este último destino “se ve en peligro”.

Por otra parte, Malta también demanda biocombustible de la Argentina, un país que se incluye al de los llamados ‘mercados discrecionales’. Es decir, plazas que compran biodiesel sólo por ser más barato que el gasoil importando, no por contar con una legislación ambiental (de obligatoriedad) como en buena parte de América o Europa.

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Hoy día, con el precio del barril de crudo al alza y el del aceite de soja (principal insumo para la producción de biodiesel) en baja, se da un escenario propicio para el emerger del mercado discrecional, tal como se supo dar en el 2014.

Pero Molina indica que los precios actuales no indican todavía una marcada diferencia entre el biodiesel y el gasoil, y agrega que, esta fija de retenciones del Gobierno nacional perjudicará esta competencia.

“Resulta fundamental entonces que aumente a la brevedad el uso del biodiesel en el mercado interno, a través de un aumento del mandato de uso –hoy en el 10%-, como así también, con el cumplimiento de la obligación de uso que tiene el segmento de generación eléctrico, un mayor uso en el transporte automotor de pasajeros y la implementación de programas de uso intensivo de biodiesel en flotas cautivas”, subraya el empresario.

“La mayor demanda de biodiesel en el mercado interno, está lejos de compensar las cantidades que se dejarán de exportar –continúa-, pero pueden ayudar a atenuar las consecuencias de la suba de tributos de exportación y del futuro y eventual cierre del mercado europeo. En estas condiciones, será necesario también el éxito del Gobierno Nacional en la negociación que tiene con EEUU para lograr cupos de importación de biodiesel en ese mercado, libre de derechos de importación antisubsidios y antidumping”.

Y concluye: “tomemos en cuenta que la capacidad instalada –solo plantas habilitadas por el Ministerio de Energía es de 4,3 millones de toneladas por año- y el año pasado se colocaron en el mercado interno poco menos de 1,2 millones de tons. y se exportaron cerca de 1,7 millones de tons., con una capacidad ociosa de más del 32 %-. Este año esa capacidad ociosa subirá y para peor, las exportadoras no operan en el mercado local”.