El impuesto verde se creó en 2014 con el objetivo de ir reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero.

De acuerdo a los últimos datos del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) en 2018 el Estado recibió US$ 188,3 millones por parte de los 93 establecimientos que están alcanzados, una cifra similar a la de 20178.

Con estos resultados, y de cara a la COP25, a realizarse del 3 al 12 de diciembre en Santiago de Chile, el presidente Sebastián Piñera planteó nuevas modificaciones al impuesto verde.

Por ejemplo, el mandatario propone la posibilidad de compensar el pago del gravamen con programas de reducción de emisiones, lo que se supone podría motivar inversiones en energía renovable.

«Los contribuyentes afectos al impuesto establecido en este artículo, podrán compensar todo o parte de sus emisiones gravadas, para efectos de determinar el monto del impuesto a pagar, mediante la implementación de proyectos de reducción de emisiones del mismo contaminante, sujeto a que dichas reducciones sean adicionales, medibles, verificables y permanentes», plantea el documento elaborado por Piñera que tuvo acceso Energía Estratégica.

DESCARGAR PROYECTO PRESENTADO POR PIÑERA DE MODIFICACIÓN DEL IMPUESTO VERDE

«En todo caso las reducciones deberán ser adicionales a las obligaciones impuestas por planes de prevención o descontaminación, normas de emisión, resoluciones de calificación ambiental o cualquier otra obligación legal», agrega el proyecto oficial.

Y aclara que los proyectos de reducción de emisiones de MP, NOx o SO2 sólo podrán ser ejecutados en la zona declarada como saturada o latente en que se generen las 9 emisiones a compensar, o en la misma comuna en que se generen dichas emisiones.

Para acreditar esta contribución al medio ambiente, las iniciativas deberán ser certificadas por un auditor externo autorizado por la Superintendencia del Medio Ambiente.

Desde hace tiempo, el sector de las energías limpias venía planteando a las autoridades que el monto de 5USD/tonCO2 es muy bajo respecto a cualquier estándar internacional.

Y que, como fue instrumentado hasta el momento, el impuesto ha sido meramente recaudatorio. Incluso cuestionan que los generadores de energías renovables pagan parte del impuesto por un sistema de compensaciones.

Por eso, los renovables plantearon como propuesta que toda unidad que anualmente libere 25 mil toneladas de CO {-2} o cien toneladas de material particulado en forma anual abone el tributo.

Así quedarían penalizadas cementeras, plantas de celulosa, fundiciones, mineras, entre otras industrias que, aprovechando los bajos costos, podrían avanzar con nuevos proyectos de energías limpias.

Actualmente, son más de 40 plantas termoeléctricas que pagan impuestos por tener emisiones en torno a los 40 millones de toneladas de CO {-2} anuales.

Las asociaciones renovables entienden que se debe incorporar el costo del impuesto al CO2 en el costo variable de las centrales emisoras para que el sistema eléctrico privilegie el uso delas que pagan menos impuesto-por ende, más limpias.

También para evitar que el impuesto a pagar se reduzca por el sistema de compensación como el actual, que obliga a generadoras renovables, que no emiten, a pagar 6.971 millones de pesos, monto equivalente al 42% de las compensaciones.