La Asociación Argentina de Hidrógeno (AAH2) está muy cerca de inaugurar la primera estación de servicio de hidrógeno del país en la pequeña localidad de Pico Truncado, Santa Cruz.

Para ello hace falta que su Planta de Hidrógeno, que ya pasó una primera etapa experimental probando en distintos rodados una mezcla de 80 por ciento GNC y un 20 por ciento de hidrógeno, supere una fase de rigor semi-industrial que le permitirá expender a 300 automóviles diarios.

Este tipo de mezcla podría cargarse en cualquier vehículo en los que actualmente estén acondicionados para instalar un equipo de GNC”, señala a Energía Estratégica la licenciada Mabel Herrero, una de las especialistas que encabeza la iniciativa, y describe que sólo es necesaria una pequeña adaptación en los automóviles para que tolere el hidrógeno.

En esta fase posterior están contemplando instalar un nuevo equipo superior al que tenían, el cual producía 1 m3 por hora de hidrógeno y ½ m3 de oxígeno.  El nuevo equipo con tecnología de punta, hecho a medida de la Planta, podrá generar 100 m3 por hora y 50 m3 de oxígeno, y conectarlo es único que falta para que la estación de servicio pueda entrar en pleno funcionamiento, según cuenta la experta.

A su vez, explica: “la etapa semi-industrial indicaría poder comenzar a abastecer a 300 vehículos de nuestra zona en principio según nuestra capacidad inicial; después el proyecto se podría seguir ampliando”.

Además, resalta que una vez que la Planta esté en pleno funcionamiento utilizar el oxígeno producido para uso medicinal, el agua del proceso para el consumo, el agua destilada para las empresas y el hidrógeno para la mezcla de los vehículos.
Por otra parte, Herrero recuerda que la Ley Nacional de Hidrógeno (N°26123) fue aprobada en el 2006 y que aún no entró en vigencia por falta de la reglamentación del Poder Ejecutivo.

Dice que dentro del sector encuentran la necesidad de comience a funcionar la normativa porque de ese modo se destinarían las partidas presupuestarias correspondientes como para que pudieran formarse los organismos correspondientes y hacer que el hidrógeno empiece a utilizarse de la misma forma que en otros países del mundo.

Vale destacar que uno de los proyectos más ambiciosos que anhelan desde el nicho es la conformación del Centro Nacional de Hidrógeno, que agruparía a todas las iniciativas relacionadas con esta fuente de energía en el país.
No obstante, para montar el organismo, se estima un presupuesto de 42 millones de dólares para ponerlo en funcionamiento. Éste nuclea a 24 grandes proyectos a implementar en el corto, mediano y largo plazo.