El gobierno estadounidense mostró su preocupación por el uso y fomento de fuentes de energía contaminantes en México y señaló que las metas de descarbonización deben ser “prioridades compartidas” entre ambos países.

“Hicimos saber a nuestras contrapartes mexicanos acerca de nuestras preocupaciones sobre promover el uso de tecnologías más caras por encima de las tecnologías más baratas y que ésto hará más difícil alcanzar las metas climáticas”, dijo Ned Price, vocero del secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken.

Price también destacó la relevancia del sector privado para que México logre la independencia energética mediante la sustentabilidad:  «México es un país soberano y tomará decisiones sobre su sector energético, pero abogamos por procesos de adquisiciones abiertos y transparentes. Confiamos en que el país cumplirá con sus compromisos internacionales en ese sentido».

“Y también hemos comunicado a nuestros socios mexicanos que el sector privado tiene un papel importante que desempeñar ayudando al gobierno a lograr sus objetivos de fortalecer la independencia energética de México, mientras avanzamos con una agenda verde, un sector de energía verde, en la promoción de la prosperidad económica al mismo tiempo”, aseguró durante una conferencia de prensa.

Por otro lado, funcionario estadounidense reconoció que Washington es «respetuoso» de las decisiones soberanas de México y confían que cumplirá con sus compromisos internacionales, tales como Acuerdo de París o el T-MEC.

Incluso añadió que existe una buena relación entre ambos gobiernos para entablar conversaciones francas en áreas donde existan desacuerdos.

Cabe recordar que la respuesta del vocero del Departamento de Estado surgió se dio luego de una serie de cartas enviadas por diferentes actores de Estados Unidos, entre ellos legisladores y gobernadores, sobre la política energética que México ha tomado en el último tiempo.

Y uno de los estandartes de la administración actual mexicana es la reforma constitucional eléctrica que se propuso semanas atrás, además de reiteradas decisiones y declaraciones contra las inversiones privadas y renovables, sumado a la búsqueda de que la Comisión Federal de Electricidad controle el 54% del mercado energético del país.