Hernán Socolovsky, es uno de los miembros del consorcio público-privado IRESUD que demoró un día y medio en llegar a la Base de Marambio para colocar potencias fotovoltaicas.

El especialista explica que la propuesta en viaje al desértico destino tuvo que ver con un doble interés: por un lado, impulsar el desarrollo del uso de fuentes solares, por otro, obtener resultados de la radiación solar en aquellas latitudes, estudio que por el momento nunca se realizó y es por eso que durante todo el 2015 se llevaran a cabo análisis de los valores que se irán obteniendo.

El sistema instalado en Marambo tiene una potencia de 1.92kWp y está compuesto por 8 módulos fotovoltaicos de silicio de 240Wp cada uno y un inversor de tensión para conexión a red de 1,5 kW. Fue montado en los techos del edificio de terminal de pasajeros y ya comenzó a inyectar energía eléctrica en la red de baja tensión.

Socolovsky relata a Energía Estratégica que el viaje fue emprendido desde la Base Aérea el Palomar, ciudad ubicada en la zona oeste del Gran Buenos Aires, a bordo de un avión ‘Hércules’ de la Fuerza Aérea, e hicieron un trasbordo en Río Gallegos, donde corrieron el riesgo de quedarse varados pero la suerte estuvo de su lado y finalmente llegaron sin mayores inconvenientes. “Fue una experiencia increíble estar en un lugar así”, se extasea el experto.

Sin embargo, recuerda que no fue fácil por la hostilidad del clima, que rondaba los 15 grados bajo cero de sensación térmica, lo que provocó una dinámica de trabajo más lenta. “Ese tipo de conexión acá en Buenos Aires la hacemos en 2 días, allá nos llevó 4”, grafica y cuenta que en total se quedaron 9 días y que los 5 restantes fueron utilizados para verificar el correcto funcionamiento de las potencias.

El especialista resalta que en la medida que los paneles vayan respondiendo de manera esperable se podría replicar la experiencia de ubicar este tipo de fuentes renovables, en donde ya existen instalaciones de aerogeneradores.

Por último, el experto indica que “no se requiere el más mínimo mantenimiento” de los paneles solares, más que algún barrido por acumulación de nieve en ciertos casos que lo requiera, generalmente durante el invierno donde la nevada es más espesa.

Como el sistema está interconectado a la red no lleva baterías, eso hace que no se requiera de mantenimiento”, agrega y dice que el barrido natural que provocan las precipitaciones “hace que el cristal de los paneles se limpien sólos”.