05 de abril de 2017

Energía Estratégica

Por Energía Estratégica.
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«El cambio de paradigma energético es necesario pero difícil»

En esta columna de opinión , Emilio Apud, Director de YPF y ex Secretario de Energía y Minería de la Nación, analiza cómo se está dando una transición energética y desliza algunos conceptos que debiera tomar la Argentina.

Van a pasar varias décadas antes que la humanidad prescinda definitivamente de la combustión de hidrocarburos (HC) para la obtención de energía utilizable. Las estimaciones más serias y aceptadas por el G8, en su reunión del año pasado, hablan de fines de este siglo, es decir dentro de 70 u 80 años.

Hoy el mundo produce unas 12.000 millones de TEP de energía de las cuales el 81% se obtienen del carbón, petróleo y gas. Esa desproporción en la matriz energética está mandando a la atmosfera 49 Gton de CO2. Nuestro país también tiene una distorsión similar pero con poco carbón y gran participación de gas natural. Pero lo que emite es menos del 1%, 0,4Gton, de la emisión global. El CO2, subproducto de la combustión de HC, es lo que más preocupa a la opinión pública por su efecto invernadero y su consecuente influencia en el calentamiento global. Estas cifras están indicando que el cambio de paradigma energético es necesario e inevitable pero también difícil, costoso y lento.

Surgen entonces algunas preguntas: ¿Qué se requiere para la transición?: energía que vaya reemplazando a los HC. ¿De que fuentes? Por ahora eólica, solar, nuclear e hídricas.

Más adelante podremos ilusionarnos con la fusión nuclear, el hidrógeno y otras. ¿Cuál será el vector para el cambio? La electricidad. Se va hacia una electrificación del abastecimiento energético global que incluye al transporte. Así mismo, en la transición ocurrirán cambios cualitativos dentro del uso de los HC en retirada.

Por presión política más que económica se irá sustituyendo primero al carbón, combustible responsable de la mayor emisión de CO2. ¿Qué reemplazará al carbón? El gas natural, que asumirá un rol protagónico antes que los hidrocarburos pasen a la historia. El Gas natural, próximo a constituirse en una commodity, también será el encargado de reemplazar a los derivados de petróleo en la indispensable generación de electricidad para complementar al crecimiento de la intermitente energía renovable solar y la eólica.

Argentina cuenta con:

-El recurso de gas más grande del mundo después de china y consumirlo nosotros nos llevaría unos 400 años, es decir que, si no lo usamos y exportamos, una gran parte de ese recurso quedará bajo tierra. La mitad de su inmenso potencial hidroeléctrico sin utilizar, no obstante constituir una energía renovable por excelencia y no intermitente.

-Los minerales del futuro como Cobre, Cobalto y Litio que serán requeridos por industrias limpias como vehículos eléctricos, acumuladores y baterías que harán posible almacenar energía eléctrica para usarla cuando la necesitamos. Son minerales que disponemos en abundancia en nuestro suelo y en el caso del Litio, el más importante de ellos, compartimos con Bolivia la mayor reserva del mundo;

-Conocimiento nuclear. Pertenecemos al exclusivo club de países nucleares para uso pacífico, es decir para producir electricidad, y aportar a la industria alimentaria a la medicina y a la investigación. Estamos en condiciones de cubrir todo el ciclo requerido para la producción de núcleo electricidad, desde el mineral, su enriquecimiento, la participación en el construcción del reactor, y lo que es más importante, la disposición final de los residuos de la reacción de fisión controlada.

El mundo en las próximas décadas, nos guste o no, requerirá de gas natural, energía nuclear y de minerales y tecnologías para una nueva generación de baterías que hagan viable el rápido desarrollo previsible de las energías renovables. Como acabamos de ver, Argentina tiene todos los recursos que demandará el mundo en los años de transición energética, tanto en cantidad como en calidad. Sin embargo entre los condicionantes, aparece cada vez con mayor frecuencia un injustificado cuestionamiento al desarrollo y explotación de las mismos, por parte del “fundamentalismo verde”, que sistemáticamente se oponen al fracking de Vaca Muerta, a las hidroeléctricas, a las nucleares, a la minería y ahora también al Litio. Esos sectores verdes complican al desarrollo, con un discurso entre épico y romántico, pero sin sustento científico.

Lo que debería aplicarse es un genuino ambientalismo donde prime la razón y el conocimiento, por encima de las emociones y donde el concepto de “Desarrollo Sustentable” constituya su leitmotiv para determinar impactos ambientales de los nuevos emprendimientos, efectuar análisis de riesgos y elaborar planes de mitigación. También de sistemas de control por parte de los gobiernos, ingentes inversiones, y permanente información de la sociedad.

4 Comentarios

  1. Avatar Jorge Ignacio Andreotti dice:

    El «fundamentalismo verde», como lo llama Emilio, tiene «fundamentos» reales y palpables. Ignorarlos, nos lleva a las ideas de Mr Trump, que acaba de intentar resucitar al carbón, bajo su hipótesis rechazada por el mundo, de que el cambio climático es un «invento de los chinos». El recurso de Vaca Muerta, no es solo rechazado por su impacto ambiental, sino por su inviabilidad económica, condición necesaria para que dicho recurso se pueda considerar una reserva, aunque los economistas comulguen con la idea contraria, vaya Dios a saber con que fundamentos. Respecto a las centrales hidroeléctricas de embalse, basta estudiar lo que ocurrió en Itaipú y Yacyretá con la flora, la fauna, las poblaciones y las emisiones de CO2, para considerarlas un problema, más que una solución. Por último, las centrales nucleares, basadas en fisión, como las bombas atómicas, ya que la fusión por el momento solo tiene rendimiento aceptable en el interior del Sol y las estrellas, solo hay que mirar los desenlaces que tuvieron en Rusia y Japón, para no aceptarlas, sin contar el tener que cargar de por vida con la pesada carga de tener que mantener los elementos combustibles usados en agua.

  2. Avatar anonimo dice:

    Los dinosaurios piensan asi:
    » Estas cifras están indicando que el cambio de paradigma energético es necesario e inevitable pero también difícil, costoso y lento.»
    Los jóvenes, a quienes les toca vivir en el mundo ahora, piensan más como mamíferos modernos:
    » Estas cifras están indicando que el cambio de paradigma energético es necesario e inevitable.» (Punto).
    Apud, no tenés 80 o 90 años (nadie los tiene) para seguir lucrando con la vieja economía elitista de los hidrocarburos. En 20 años ya van a ser fósiles solamente Uds., los economistas de la hegemonía petrolera.

  3. Avatar Mario Pierantonelli dice:

    «Estas cifras están indicando que el cambio de paradigma energético es necesario e inevitable pero también difícil, costoso y lento.”
    Coincido con Apud en que va a ser difícil, ya que el cambio de paradigma implica reducir el negocio de petroleras, generadoras y distribuidoras de energía eléctrica, automotrices, etc.
    Seguimos estando en plena economía del petróleo, pero en los estertores, no obstante los directorios de todas estas empresas siguen pensando en los balances del trimestre antes que en planes estratégicos.
    Un verdadero cambio de paradigmas implica indefectiblemente trabajar sobre los consumos para poder pensar en alimentarlos con energías renovables, o sea un cambio de hábitos y un cambio en la economía mundial. Todo esto sin haber mencionado todavía el cambio climático.
    Para sustentar esto veamos los números de renovables a nivel mundial (sin hidráulica ni biomasa ) a fines de 2016:
    -Eólica 450 GW , con un factor de capacidad de un 30% promedio serían unos 3200 GWh diarios.
    -Solar 250 GW con 4 hs equivalentes diarias promedio serían unos 1000 GWh diarios.
    Total de solar más eólica: 4200 GWh/día
    Veamos el consumo de petróleo , que fue en promedio en el 2016 de 94 millones de barriles diarios, equivalentes a unos 150.000 GWh. O sea que sin considerar gas y carbón, con solar y eólica combinadas llegamos a un 2,8% del consumo únicamente de petróleo.
    En síntesis, no hay que bajar los brazos con las renovables, pero sí o sí hay que bajar los consumos.

  4. Avatar Emiliano dice:

    Llama la atención que no se mencione a los biocombustibles en este artículo. En el corto y mediano plazo es la mejor alternativa a la reducción de GEI y estratégico para la economía de nuestra país, importadora de combustibles. Pensar en vehículos eléctricos como amigables con el medio ambiente cuando la electricidad se genera con HC es ridículo, sin embargo el ciudadano común lo ve así. Pensar en ómnibus ecologícos en la Ciudad de Bs AS porque son eléctricos es ridículo. No contaminar en la 9 de julio a cambio de contaminar a 700 m en la Central Costanera es lo exactamente lo mismo, eso si, el ómnibus tendrá un lindo ploteado verde que hará sentir felices a los ciudadanos porque creerán que ese bus es ecológico.

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