26 de noviembre de 2014

Guido Gubinelli

Por Guido Gubinelli.
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La energía renovable como respuesta para los sectores vulnerables

La Fundación EcoAndina hace más de 20 años que trabaja con artefactos solares pregonando el reemplazo del combustible fósil
. El próximo sábado 29 de este mes harán una prueba piloto “para demostrar cómo una familia en una ciudad puede reemplazar el 80 por ciento de la energía del gas envasado”. La historia de una de las fundaciones con más años en la Argentina trabajando con energías renovables.

Hace 26 años que la Fundación EcoAndina está en actividad trabajando desde la provincia de Jujuy. Ya han diseñado y colocado en buena parte del noroeste argentino más de 1.200 equipos solares térmicos: cocinas, calefones y hasta sistemas de calefacción, creando el concepto de ‘pueblos solares’.

Próximamente, en la ciudad de Salta, instalarán cocinas y colectores solares para 10 familias de un barrio humilde que no tiene acceso a la red de gas natural y que están utilizando gas envasado y leña. “En vez de ir a lugares alejados a buscar leña o afrontar los costos del GLP que no están subvencionados, ahora pueden ahorrar tiempo y dinero con cocinas y colectores solares”, explicó la presidente de la institución, Silvia Rojo, a Energía Estratégica.

Este proyecto en particular es financiado por la ONG Avina y el Citi Bank, e implementado por Fundación EcoAndina. “Esto nos sirve como proyecto piloto para demostrar cómo una familia puede ser más independiente de la energía del gas o de la leña usando el sol”, disparó.

La Fundación EcoAndina tiene un fin meramente social, volcado a experimentar y demostrar el potencial del uso de la energía solar para sustituir la explotación de combustibles fósiles.

Rojo contó que la institución consta de 6 técnicos de distintas especialidades y que “no ha sido fácil perdurar en el tiempo”. Al respecto dijo: “Muchas veces la Fundación estuvo a punto de cerrar porque por más que hiciéramos proyectos muy interesantes, los proyectos no nos llegaban a sostener a nosotros”.

Agregó que su único sustento económico provenía de premios de concursos nacionales e internacionales y que nunca tuvieron apoyo estatal directo en sus emprendimientos solidarios.

Sin embargo, expresó que “recién este año” pudieron empezar a desarrollar, paralelamente a la Fundación, un  “mini emprendimiento social” para atender las demandas por fuera de los proyectos que ya tenían en agenda, y así permitir la sustentabilidad de EcoAndina y costos faltantes para la implementación de sus proyectos.

Si bien la ganancia de dinero por producto es mínima, en estos momentos la demanda crece y los profesionales que integran la Fundación se pueden dedicar más de lleno a la labor. La comercialización de los equipos es al menor costo posible para que pueda ser adquirido por un amplio espectro de la sociedad. “Ante todo es un producto social, porque permite el ahorro a la vez que mejora la calidad de vida de las familias por unos 15 años”, remarcó la titular.

Además, puntualizó sobre el momento particular que se está viviendo en nuestro país con respecto a las energías renovables, donde el tema “por la necesidad de energía está de moda” y es por eso que hay un gran empuje dentro del sector.

Enfatizó con respecto al uso de energías e hizo hincapié en que el consumo de la matriz energética debería ser contraria a al uso habitual: “Hay que considerar a la energía fósil como “energía alternativa” para cuando no se puede generar energía renovable”.

Inicios de EcoAndina y un gran trabajo tecnológico desarrollado

En un principio importaban sus productos, luego comenzaron a fabricarlos por dificultades de importación y ahora poseen un taller donde diseñan e innovan con tecnológica propia.

Nosotros somos medio raros como Fundación, porque tuvimos que hacer desarrollo de tecnologías y, en la medida que íbamos implementando los proyectos, hicimos diseños nuevos o adaptados para resolver necesidades que se nos planteaban, principalmente con vista en la simplicidad en el funcionamiento y en la durabilidad,  y a lo largo de los años fuimos fabricando nuestros propios artefactos”, resume Rojo.

Balance y proyectos solidarios

Como balance del año, la presidente de la Fundación EcoAndina expresó que se trató de un 2014 “muy bueno”.

Como eventos destacables reconoció el de instalar un nuevo Baño solar andino comunitario en la puna jujeña, con 4 calefones solares y ambiente climatizado por trampa de calor, y, una nueva calefacción solar por aire caliente para Escuelas, la número 14 desde la primera instalada en 1997. El sistema levanta la temperatura habitual de 0° en que se encuentran las aulas, a unos 15°. “Gracias a las calefacciones los chicos pueden estudiar en una aula habitable”, subrayó.

Por otro lado, recordó la exitosa colocación de diez cocinas solares y diez calefones familiares que fueron instaladas en distintas casas de la periferia de San Miguel de Tucumán, lo que facilitó a los hogareños poder reducir el uso de gas GLP.

 

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