03 de enero de 2017

Diego Margulis

Por Diego Margulis
[email protected]

Estudio de mercado: cómo impacta la temperatura en la demanda de energía eléctrica

En esta columna elaborada por Diego Margulis, experto en energía eléctrica, el especialista traza una relación entre la temperatura y la demanda eléctrica en distintas jurisdicciones del país.

En los últimos años se empezó a observar un aumento en la actividad de investigación en “Economía de la Energía” en Argentina. Si bien aún es incipiente, y motorizado especialmente por investigadores que realizan sus aportes como hobby y no como actividad principal, se puede notar un aumento en la cantidad de escritos publicados.

Esto puede responder, entre otras cosas, a la mayor cantidad de posgrados en el área así como también a una mayor cantidad de congresos y seminarios, tanto de energía como en otras áreas conexas.

Por caso, en el último año se escribieron al menos 4 trabajos que buscan indagar en la relación entre la temperatura y la demanda eléctrica en distintas jurisdicciones del país, cada uno de ellos con sus particularidades.

Si bien todos los estudios tienen componentes econométricos para poder alcanzar la estimación de la relación entre la temperatura y la demanda eléctrica, dos de ellos, “Modelo estacional de demanda de energía eléctrica”[1] y “Modelando la demanda de energía eléctrica con frecuencia horaria”[2] se centran en los procedimientos econométricos más que en las recomendaciones de política.

Los dos restantes, “Impacto de la temperatura en la demanda eléctrica invernal en Buenos Aires (1998-2015)”[3] y “La temperatura y su influencia en la demanda de energía eléctrica: Un análisis regional para Argentina usando modelos econométricos”[4] muestran una menor complejidad econométrica, buscando analizar mejor los resultados alcanzados, por lo que les dedicaremos algunos comentarios.

De la lectura de los mismos se puede extraer distintas conclusiones. En el primer trabajo se observa que durante los sucesivos inviernos aumentó sistemáticamente no sólo de la demanda autónoma de electricidad sino también el impacto que tiene la temperatura en el consumo final, tal como se describe en el gráfico siguiente.

Gráfico 1. Relación entre Temperatura y Demanda en invierno. Área GBA.

mariano-jimena

Fuente: “Impacto de la Temperatura en la Demanda Eléctrica Invernal en Buenos Aires (1998-2015)”. Gráfico 2.

Intuitivamente, se puede entender que la relación entre la demanda eléctrica y la temperatura durante los meses de invierno posee una relación negativa, es decir, a menor temperatura mayor demanda y viceversa.

Este resultado es el lógico, dado que mientras más frío haga, se encenderán mayor cantidad de electrodomésticos para calefacción, como son equipos de aire acondicionado frío-calor, caloventores, estufas de cuarzo, entre otros.

En el gráfico precedente cada invierno, desde 1998 a 2015, está graficado con un color diferente. Vemos que los primeros años del análisis, se encuentran ubicados en la parte inferior del gráfico, lo que denota un menor nivel de consumo general.

Asimismo, el impacto de la temperatura en la demanda es pequeño (pendiente de la recta), por lo que se puede inferir que los equipos de calefacción serían mayoritariamente en base a gas.

A medida que pasan los años, las rectas se van moviendo hacia arriba, producto de mayores niveles de demanda, tanto industrial por la recuperación de la actividad económica como residencial, por un mayor nivel de equipamiento hogareño.

Adicionalmente, se puede observar cómo se empina la curva, es decir, como la menor temperatura ejerce una influencia cada vez mayor en la demanda eléctrica, debido a la incorporación masiva de equipamiento de calefacción accionados con electricidad.

Lea también: “Informe técnico de mercado: cayó en octubre 2 por ciento la demanda de energía eléctrica”

Si bien, en este trabajo se presentan distintos modelos, quizá el resultado más importante al que se arriba en el trabajo es que la semielasicidad entre la temperatura y la demanda eléctrica, es de -1,7%. Esto es, cada grado menos de temperatura media implica un aumento del 1,7% de la demanda de electricidad.

El otro trabajo considerado (“La temperatura y su influencia en la demanda de energía eléctrica: Un análisis regional para Argentina usando modelos econométricos”) realiza un análisis similar, aunque con modelos levemente distintos y teniendo en cuenta la totalidad del año.

Aporta como novedad la comparación entre distintas jurisdicciones (GBA, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Tucumán).

Este análisis es pertinente, dado que entre las áreas mencionadas se incluye gran parte de la demanda argentina pero, además, presentan características de consumo muy diferentes, tanto por los distintos climas imperantes como por la diferencia entre los precios relativos de gas natural y energía eléctrica existente.

Cabe recordar que el precio del gas natural no presenta grandes diferencias en las distintas zonas del país (con excepción de la Patagonia) mientras que la energía eléctrica mostraba un precio sensiblemente menor en GBA, tal como se puede observar en el gráfico a continuación.

Gráfico 2. Precios relativos de gas natural y energía eléctrica para regiones seleccionadas.

nota-3

Fuente: “La temperatura y su influencia en la demanda de energía eléctrica: Un análisis regional para Argentina usando modelos econométricos”. Gráfico 8.

Los principales resultados que arroja el análisis planteado, indican que la semielasticidad en los meses de verano es relativamente similar para las cinco jurisdicciones analizadas, variando entre 1,9% y 3,1%.

Es decir, que ante un aumento de 1° de la temperatura media, la demanda eléctrica aumentará aproximadamente entre un 2% y 3%.

Pero más interesantes son los resultados para los meses de invierno, que complementan al trabajo previamente mencionado. En este estudio se alcanza una semielasticidad de 1,5% para el área GBA (en el anterior era de 1,7%[5]) demostrando conclusiones similares.

Sin embargo, para el resto de las jurisdicciones el impacto de la temperatura en la demanda es mucho menor (del 0,3% al 0,6%).

Lea también: “Con los resultados de la subasta las renovables pasaron a ser más competitivas”

De acuerdo a los autores, tales diferencias estarían basadas en el efecto precio. Debido al menor precio de la energía eléctrica en área GBA, ésta resulta una opción mucho más conveniente para la calefacción que en el resto de las jurisdicciones donde la electricidad cuesta entre 2 y 4 veces que en GBA.

En conclusión, es muy saludable que empiece a investigarse con mayor profundidad en relación al vasto campo de “Economía de la Energía”.

En los trabajos reseñados, se puede ver que la relación entre temperatura y demanda eléctrica es significativa pero está matizada por el diferencial de precios entre el gas natural y la energía eléctrica.

En ese sentido, resultaría muy interesante la actualización de los trabajos teniendo en cuenta las nuevas tarifas de gas natural y electricidad, para ver el impacto en la demanda final.

Notas

[1] Escrito por Beyrne, G., Malvicino, F. y Trajtenberg, L. Publicado como Documento de Trabajo N° 11, de la Secretaría de Política Económica y Planificación del Desarrollo (Diciembre de 2015).

[2] Escrito por Trajtemberg, L y Grimberg Sosa,F. Presentado en la III Jornada Argentina de Econometría (Septiembre de 2016).

[3] Escrito por Malvicino, F., Margulis, D. y Trajtemberg, L. Presentado en el 1er Seminario organizado por la Asociación Argentino Uruguaya de Especialistas en Economía de la Energía (Abril de 2016).

[4] Escrito por Mastronardi, L., Sfeir, M. y Sánchez, S. Presentado en la LI Reunión Anual de la AAEP (Asociación Argentina de Economía Política) (Noviembre de 2016).

[5] Las diferencias se deben tanto a la diferente modelización como al período de tiempo que se tomó. Mientras en el primer trabajo fue de 1998 a 2015, en el segundo  fue de 2010 a 2016.

Un Comentario

  1. Ernesto Badaraco dice:

    Es un trabajo valioso para la industria con mayor intensidad de capital. Cada Kw requiere inversiones superiores a 7000 US$ a lo largo de toda la cadena de valor. Pero la regulación de Argentina y de una gran cantidad de naciones desarrolladas no tiene en cuenta este hecho al “Variabilizar” las tarifas. Esto es más grave cuanto menor sea la componente fija (Potencia, relacionada con el costo de capital) en la factura eléctrica.
    Vuestras conclusiones son coherentes con las expresiones de CAMMESA, cuando destaca que con una diferencia de temperatura de 10º C (26º a 36º) la demanda de Potencia sube 5000 a 6000 Mw.
    Lo más grave y poco analizado hasta la fecha es la cantidad de hs por año que se utiliza esa Potencia máxima, para la cual hay que dimensionar toda la cadena de valor. Esa sería una muy buena contribución para complementar este excelente trabajo.
    Variabilizar sin cobrar por separado la Potencia, implica por último falta de equidad regulatoria y conduce a perjudicar a consumidores industriales cuya potencia se mide y factura y a residenciales de menores ingresos que no disponen de 10 o 12 Kw de aire acondicionado.
    Un abrazo y muy Feliz y Productivo 2017

    Ernesto Badaraco

Dejanos tu comentario sobre este artículo