05 de julio de 2018

Guido Gubinelli

Por Guido Gubinelli.
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Enfocarse sobre el desarrollo de la industria de energías renovables de un modo competitivo: el objetivo del INTI

Liliana Molina Tirado, coordinadora del área, destaca el trabajo que viene realizando el Instituto a través del ReProER, registro que ya cuenta con 260 proveedores de la industria y espera nuevas inscripciones dada las mejoras que se han hecho en la plataforma.

A partir de octubre del año pasado, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) creó el Registro de Proveedores de Energías Renovables (ReProER). Es una plataforma donde las empresas fabricantes de equipos o insumos, al inscribirse, reciben auditoria del organismo estatal que certifica el grado de contenido nacional de los productos que se ofrecen.

Además, las empresas pueden recibir apoyos del INTI para mejoras en procesos de competitividad y aumento de capacidad productiva. Asimismo, el ReProER es un espacio de consulta permanente por desarrolladores de proyectos de energías renovables, el cual sirve como una ventanilla que facilita el intercambio comercial.

En diálogo con Energía Estratégica, Liliana Molina Tirado, coordinadora del Área de Energías Renovables del INTI, cuenta que ya son 260 las empresas registradas, entre las cuales la mitad ya están certificadas y el resto está en proceso.

“Estamos recibiendo un promedio de 15 nuevas empresas por mes”, revela la especialista y agrega: “algunas de ellas con una familia de productos”.

Recientemente el INTI, en un trabajo mancomunado con el Ministerio de Producción, ha simplificado el trámite de certificación, acelerando procesos valiosos para las empresas, como por ejemplo la ponderación (económica y de puntajes) de los equipos fabricados en el país en procesos licitatorios como el Programa RenovAr.

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Molina Tirado enfatiza que el desafío que tiene la industria en estos momentos es emplear una estrategia que permita profundizar el grado de componentes que se elaboren en el país.

“La idea es integrar cada vez más procesos. Pero hay procesos que valen la pena y otros que están limitados técnicamente o que no son convenientes por cuestiones de competitividad”, explica la especialista.

Sugiere que “hay que enfocarse al futuro” y no centrarse en el hecho de querer integrar por integrar, porque ello requiere de grandes inversiones en materias primas y equipamientos de infraestructura para abastecer sólo el mercado local.

“Hay cosas que conviene comprarlas a medio hacer o completas pero perfilarse a otros productos que en forma global no existen y que se puedan ofrecer al mundo”, razona la coordinadora de Energías Renovables del INTI y asegura: “en la Argentina hay capacidad para eso”.

Este claramente es un legado de la anterior gestión de la mano de Gustavo Gil, acérrimo defensor de la industria nacional que proponía no “correr carreras imposibles” sino apuntar el desarrollo en innovaciones tecnológicas.

“Se observa un crecimiento del sector: empresas están evaluando y algunas concretando su nacionalización”, destaca Molina Tirado.

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