18 de marzo de 2019

Guido Gubinelli

Por Guido Gubinelli.
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Empresarios analizan la nueva subasta de energías renovables en Colombia: ¿cuáles son los cambios que esperan?

Juan Rodríguez Benavides, Gerente Regional para Centroamérica, Caribe y Colombia de Longi Solar, examinó los puntos más destacados de la licitación a largo plazo que el Gobierno colombiano se comprometió a lanzar durante el segundo semestre de este año.

El 26 de febrero pasado, el Gobierno de Colombia declaró la “no adjudicación” de proyectos de energías renovables de la primera subasta a largo plazo por “no alcanzar los estándares de competencia”. Sin embargo, la Ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, se comprometió a relanzarla durante el segundo trimestre de este año.

La intención que soltó el Ejecutivo es cambiar algunos aspectos de la subasta, de manera tal de atraer a mayores inversores y lograr precios más competitivos.

En el marco del congreso Energyear Argentina, Energía Estratégica LATAM dialogó con Juan Rodríguez Benavides, Gerente Regional para Centroamérica, Caribe y Colombia de Longi Solar, opina al respecto y la situación del país en cuanto a su capacidad financiera.

¿Qué expectativas genera la nueva subasta de energías renovables a largo plazo en Colombia?

La licitación de Colombia lleva bastante tiempo organizándose. Se habían generado muchísimas expectativas sobre los resultados de febrero pero para la malas noticias de mucho de los participantes, y de los que estamos interesados en el mercado, no hubo ningún adjudicado por qué no se cumplieron los criterios que requerían la licitación.

Se estimaba que podrían adjudicarse entre 300 y 500 MW energías renovables pero finalmente no hubo resultados; sin embargo, ahora continúa la expectativa porque en junio se estaría lanzando nuevamente la licitación. Y a esta postergación la vemos como muy positiva.

¿Por qué?

Porque la primera prueba, por decirlo de algún modo, traía algunos vicios que pueden mejorarse.

Por ejemplo, el plazo a contrato de PPA a celebrarse era 12 años, que si bien es un plazo que puede ser interesante no es suficiente (NdelR: en el mundo se suelen firmar a 20 años).

Además, había criterios que no beneficiaban demasiado a las renovables, que tenían que competir contra cualquier otra tecnología.

Esperamos que la nueva ronda tenga mejores condiciones para todos los participantes y, finalmente, para el consumidor, que eso es lo más importante.

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¿Qué particularidades tiene la subasta de Colombia?

Una de ellas es que la subasta no compraba necesariamente capacidad firme y competían todas las tecnologías.

Entonces esto es todo un reto para las renovables, que no pueden entregar potencia firme. Pero el gobierno sumó una serie de criterios para asegurar que las energías renovables ganaran. Entre estas variables se encontraba las emisiones de carbono, la confiabilidad, entre otras cosas.

En la licitación se presentaron 18 proyectos solares, 4 proyectos eólicos y 2 de biomasa.

Lamentablemente no se pudo cumplir el criterio que se fijó de que hubiese más competitividad a pesar de que entraron más de 20 proyectos, que es un buen número… Esperamos que en la próxima ronda de junio sea mucho más alentadora para el sector.

¿Y cómo juega el factor financiero en Colombia?

Este también es un reto. El peso colombiano se ha devaluado de manera muy importante en los últimos años, ha estado muy inestable y actualmente continúa variando. El problema de esto radica en que el pago de la energía es en pesos (el precio máximo por MWh se fijó en los 185 pesos colombianos).

Tampoco tenemos en la mejor calificación de riesgo país, aunque sí es verdad que hay banca internacional interesada en financiar proyectos, al igual que la banca local que ofrece tasas un poco más altas. Pero queremos que los proyectos y se van a desarrollar.

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