24 de junio de 2019

Energía Estratégica

Por Energía Estratégica.
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Columna de opinión de Sebastián Kind: Renovables y Gas, una oportunidad única para el desarrollo de Argentina

El Subsecretario de Energías Renovables de la Nación, Sebastián Kind, difundió a través de sus redes sociales un artículo que lleva su firma en el cual analiza el rol que tendrán el gas natural y las energías limpias en la diversificación de la matriz eléctrica.

Columna Renovables y Gas, una oportunidad única para el desarrollo de Argentina

La matriz energética argentina se encuentra en plena etapa de transformación gracias al aprovechamiento de nuevas fuentes. Las energías renovables y los hidrocarburos no convencionales (HNC) están jugando un papel central como nunca antes sucedió en la historia de nuestro país.

Su desarrollo en paralelo, no obstante, es motivo de constante debate en el sector energético, en virtud de los intereses afectados y las implicancias en términos económicos, sociales y ambientales de cada alternativa.

Muchos lo conciben como una contradicción, fundados en datos en su mayoría errados, cuando el argumento subyacente es la supuesta imposibilidad de capturar un mercado doméstico limitado y en menor medida, la dificultad de atraer las inversiones necesarias para el desarrollo de ambas en simultáneo.

La realidad es que su abordaje conjunto constituye una oportunidad única para nuestro país que no debemos desaprovechar, ya que nos lleva a disponer de una matriz diversificada, accesible, limpia y sustentable, con potencial de generar divisas, mejorar las cuentas fiscales y promover un crecimiento de largo plazo.

La complementariedad entre los objetivos de obtener gas natural a precios convenientes, sustituyendo combustibles líquidos en el mercado doméstico y abriendo nuevos mercados de exportación, y el de diversificar la matriz energética con renovables, cobra fuerza en un contexto en el que los altos costos de acumulación y el acotado alcance de los intercambios transfronterizos limitan el desarrollo masivo de altos porcentajes de penetración de fuentes intermitentes, como el viento o el sol, a pesar de sus innegables bondades.

El futuro de la energía en la Argentina despierta una serie de interrogantes asociados a las fuentes a desarrollar, las inversiones requeridas por cada alternativa y las políticas necesarias para su efectivo abordaje.

La abundancia de recursos naturales de nuestro territorio nos posiciona en la ventajosa circunstancia de poder elegir qué matriz energética resulta más compatible con el objetivo de alcanzar un desarrollo sostenible al menor costo, por lo que el diseño de una planificación energética de largo plazo emerge como una cuestión central. La fuerte dependencia a los combustibles fósiles acarrea consecuencias económicas y ambientales que deben sopesarse.

En tal sentido, la transición hacia una mayor diversificación en base al aprovechamiento de las fuentes renovables de energía constituye una oportunidad económicamente conveniente, además de una exigencia ambiental.

El desarrollo de largo plazo de las energías renovables enfrenta dos desafíos principales: la disponibilidad de capacidad de transporte y el acceso al financiamiento.

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Respecto al primero, la expansión de las redes de alta tensión constituye una necesidad primordial para permitir el despliegue de nuevos proyectos de gran escala (por sobre los ya adjudicados) y acelerar la inserción de las renovables en la matriz. El éxito de tales convocatorias, no obstante, se encuentra vinculado al segundo gran desafío, referente a la estabilidad macroeconómica y al acceso al financiamiento.

La viabilidad de los proyectos de largo plazo, como los asociados a la generación y al transporte de energía, requiere de condiciones financieras accesibles en la medida que implican el desembolso de grandes inversiones en períodos cortos, pero de largo repago.

Esta situación no es ajena al resto de las necesidades de infraestructura que afronta el sector y el país. Respecto al desarrollo a gran escala de los HNC, uno de los principales desafíos se vincula también con la atracción de inversiones, necesarias en este caso para la explotación y el transporte del recurso, estimadas en decenas de miles de millones de dólares para los años venideros.

Asimismo, la evolución del precio internacional del petróleo, influenciado en gran medida por una creciente y vertiginosa electrificación del transporte a escala global, sumado a cuestiones geopolíticas complejas, constituye una variable de relevancia en la explotación futura de este recurso.

El objetivo de producir un volumen de energía que duplique, como mínimo, al actual impone la necesidad de convertirnos en exportadores netos, lo que sólo será alcanzable a través del despliegue de infraestructura específica (gasoductos y plantas de licuefacción), y una alta competitividad internacional en costos de producción (upstream), situación que Argentina no tiene por qué no alcanzar en un futuro cercano.

Superar el desafío vinculado a captar inversiones para el desarrollo simultáneo de ambas fuentes de energía y de la infraestructura asociada requiere de reglas de juego claras y previsibles, que las blinden todo lo posible del riesgo país y permitan que el despliegue del capital se sostenga en el tiempo, permitiendo la formación de precios a través de mercados competitivos.

Tenemos la posibilidad de llevar adelante una política energética de largo plazo que congregue a las fuentes renovables con los HNC dentro de un objetivo común de desarrollo económico, limpio y sostenible. Me niego a aceptar que podamos darnos el lujo de decirle NO a semejante oportunidad.

5 Comentarios

  1. Avatar roque pedace dice:

    Es muy similar a lago ya publicado.

  2. Avatar Miguel Polanski dice:

    Diagnóstico preciso y realista. Se trata de una gran oportunidad para conseguir de una vez por todas la autosuficiencia energética con costos competitivos, que en el pasado solamente se obtuvo de manera esporádica. Por cierto, la posibilidad de convertirnos en exportadores netos es posible, aún cuando es importante tener en claro que nunca será significativas las posibles exportaciones de gas natural en sus diversas formas o de petróleo y sus derivados.

  3. Avatar Santiago Paz Brühl dice:

    Los desarrollos renovables de Argentina están muy concentrados en energía eléctrica intermitente, con todos los riesgos que plantea su modulación, especialmente si pretende llevarse a cabo mediante centrales hidraúlicas, como el apagón nacional del 16/06. La electricidad es sólo 1/3 de la energía total. El transporte responde por otro tercio, donde la motorización del futuro será eléctica, pero muy probablemente alimentada por celdas de hidrógeno en lugar de enchufada a las redes. La tan barata energía solar está disponible durante el día cuando los vehículos necesitan circular y no de noche cuando deben abastecerse. ¿Podemos apostar a vehículos donde la batería representa dos terceras partes de su costo y tiene una vida útil de 150 mil Km (se los descartará cuando se agota como con los celulares)? Algunos están alertando que la huella de carbono de la fabricación y disposición final de las baterías puede hasta ser mayor que la de los combustibles fósiles que sustituyen.

  4. Avatar Santiago Paz Brühl dice:

    ¡La política energética renovable castiga a las bionergías! En electricidad se desconoce su potencial en firme y se quitaron los principales incentivos de las dos primeras rondas. En materia de transporte se ha maltratado al extremo al bioetanol de carbono neutro. La recaptura del CO2 liberado por la combustión de 1 litro de nafta fósil cuesta alrededor de USD 0,40, poco menos de lo que el gobierno otorga al precio del bioetanol, que desde octubre de 2017 se ajustó solamente 35% en un contexto de inflación superior al 70% y de aumentos del 90% a las naftas contaminantes. Los cambios de reglas de juego, la inseguridad jurídica y la crisis desatada en el sector, han puesto en jaque este tipo de inversión. Se están desarrollando tecnologías para generar hidrógeno a partir del bioetanol en el mismo vehículo, que permitirían lograr todas las ventajas de la motorización eléctrica, autonomía y cortos tiempos de reabastecimiento, aprovechando las redes de distribución de líquidos existentes.

  5. Avatar Gerardo Rabinovich dice:

    Me produce una enorme satisfacción la afirmación de Sebastian respecto a la necesidad impostergable de la ejecución de un plan energético de largo plazo para compatibilizar las oportunidades y la economía del desarrollo energético de nuestro país. Es un tema que está en el corazón de las propuestas y de la Agenda del Instituto Argentino de la Energia «General Mosconi». Coincidimos y seguramente vamos a compartir un camino rispido pero debemos lograr que la Argentina tenga su Plan Energético Nacional, a un horizonte previsible (2030), aprobado por el Congreso de la Nación, privilegiando la abundancia de nuestros recursos y la calidad de nuestros tecnicos e ingenieros. Bienvenido a bordo Sebastian

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